Por qué me caen mal todas las Ifemelus
- Annie

- 14 nov 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 21 nov 2021
Hola blog:
Como ya sabes estoy ahora con el libro de Americanah, y la verdad es que había empezado muy bien, y sigue muy bien, no tanto por la trama o la historia en sí, sino por los planteamientos, los análisis sociales, sobretodo de racismo que se incluyen dentro, pero de eso ya te hablaré otro día.
Hoy he venido para contarte por qué estoy empezando a aborrecer a la protagonista, Ifemelu.
Verás, el libro cuenta, grosso modo, como una chica nigeriana consigue una beca para irse a vivir a Estados Unidos, el país donde su novio lleva toda la vida deseando ir. Lo planean todo, y deciden que ella va primero, con la beca (que vaya suerte...), y al acabar sus estudios, va él.
Pero después de unos meses ahí, a Ifemelu le falta dinero y está bastante mal ya en general (psicológicamente agotada), y decide hacerle una paja a un ricachón por una buena cantidad de dinero (según entendí del libro, fue una paja, o como mucho, que él también la tocara, pero pues fue voluntaria... es más, le llamó ella a él).
La cosa es que después de este hecho, en vez de llorar sus penas, hablarlo con alguien o lo que sea, ella se encierra en sí misma, y corta con el resto del mundo. Incluido su novio. El pobre, sin entender qué pasa, preocupado hasta enfermar, contactando con compañeras de piso, suplicando... nada. Así, de raíz lo dejó.
Pero no es que digas que no quiere volver a acercarse a hombres en su vida. No-no. Al poco tiempo ya está fantaseando con un desconocido del autobús.
Como sea. Estas cosas pueden llegar a pasar. Borrón y cuenta nueva. Es una ventaja que esté tan lejos de él para que no tenga que dar explicaciones. Y más que al pobre muchacho no le hayan concedido la visa para ir a buscarla.
A los meses de este hecho, Ifemelu, tan suertuda ella, empieza a salir con un americano, que según las descripciones del libro, es el típico americano rubio, alto, atlético, de ensueño. ¡Y encima está loquito enamorado de ella! La trata como a una reina. La lleva de viajes por Europa, a conciertos, cenas a los restaurantes más caros del mundo (porque además de físico, el chico tiene dinero), ropa, vestidos, aventuras... de todo! Y es un caballero. La mima, la cuida, la defiende ante todos, incluso ante su propia familia. Pelea por ella las situaciones de racismo, y la anima a ser más natural (como no alisarse el pelo, sino dejarlo afro). Es, enserio, un chico con el que cualquiera sueña (a excepción de unas pocas, como siempre). Pues va y le pone los cuernos... ¡Le pone los cuernos! Y no por alguien mejor, sino con un rastafari hippie del edificio, que vio y se dijo "hmmm, ¿cómo follará?".
Es, enserio, ese tipo de personas que nacen con una flor en el culo y no son capaces de apreciarla... de valorar lo que tienen ni cuando lo pierden. Por que no se sentía mal al perder a estos dos. Sino que era como "si estoy mejor sin ellos...". ¡Pendeja! ¡Que pareces un hombre pensando con su entrepierna!
Y que conste que no estoy diciendo que una mujer tenga que estar con un hombre, que lo necesite o cosas así. Ni mucho menos. ¡Que si quieres estar sola, estáte sola! Sin duda alguna. Que las mujeres nos las valemos de sobra sin ellos. Pero si eres como Ifemelu, que después va buscando formar una familia y buscando hombres a la desesperada...
En fin. Y que conste que no acaba ahí la cosa, porque aunque aún no me he acabado el libro, sé que deja a uno tercero, al que acaba de conocer, un tipo preocupado por el medioambiente, su salud y el bienestar de los animales, un profesor, que sabe, pero no impone. Y os preguntaréis, ¿cómo sabes que lo deja? Porque así empieza el libro... "Me voy, regreso a Nigeria, abandonando todo lo que tengo aquí en Estado Unidos (novio, casa propia, y un negocio del copón escribiendo su propio blog sobre racismo, que a eso iré otro día). Me voy para buscar al primer amor de mi vida, a ese que dejé de llamar, escribir, y dar señales de vida. Sé que está felizmente casado, con una hijita preciosa, pero igual yo voy a ver qué nos decimos...".
Me hierve la sangre, enserio... Porque tipejas como esa, que van por la vida pensando que pueden hacer lo que les sale de las narices porque siempre han tenido suerte y les ha ido bien, deberían estrellarse una, o dos veces si es posible, los morros contra el suelo, para empezar a ver que el mundo que están viviendo no es lo habitual. Y realmente espero que sea lo que le pase a esta protagonista...
Ya te contaré.
Annie Eichnerová



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