De psiquiatra a agente secreto
- Annie

- 1 jun 2022
- 3 Min. de lectura
Como ya sabéis, hace poco me terminé el libro de El psicoanalista, de John Katzenbach, y tengo una cosita solo que decir sobre él.
Surrealista.
Es simplemente una historia que me cuesta creerme, y por tanto no me terminó de gustar.
La idea es muy buena, la intriga, sin duda alguna, perfecta, ya que a mí me hizo no dejarlo en cuanto vi que no me convencía, sino seguir para averiguar cómo y por qué de la historia.
No obstante los giros y los cambios son demasiado rápidos, demasiado irreales.
(SPOILER! SPOILER! Si aún no te has leído el libro, y no quieres que te revele algo importante, no leas lo siguiente)
Riky, el protagonista, es un psiquiatra cualquiera, ya mayor, con el cuerpo más abandonado, y con una vida tan monótona que parece hasta aburrida. Durante las primeras semanas tras la amenaza, no hace nada. Literalmente no se pone prácticamente en acción mas que de forma pasiva, lenta y bastante simple. Me refiero, si sabes, o sospechaste que tu vida depende de esa solución, ¿no le podrías algo más de espíritu al problema?
Y además, al parecer es malísimo para los acertijos, y pensar un poco más allá del recuadro que se da de antemano. Yo creo que para un problema así en tu vida, tienes que salirte no un poco, sino al máximo de las normas, lo esperado y lo regulado.
Por otro lado, durante todas esas semanas, los malos de la historia tienen a Riky tan vigilado y controlado, que hasta solucionan los taxis que va a coger, la dirección a la que va a ir, o con quién va a hablar. Están, supuestamente, una eternidad por delante de sus acciones. Lo observan noche y día, y sabe qué hace en cada momento.
Llegado el día en el que supuestamente debería suicidarse, no hay vigilancia alguna. Y Riky se convierte en alguien super ingenioso y habilidoso para fingir su muerte, no de un modo, sino de dos! ¿Y nadie le ve irse caminando de la playa? Digo yo, que si soy el malo y quiero asegurarme de que esa persona se muere, no le pierdo de vista, y si hace falta me compro gafas nocturnas (que resulta que al final del libro las tienen de hecho) para vigilarle en la playa y asegurarme de que se lo tragan las olas.
Pero pues no. Ese día no hay vigilancia, le dejan a sus anchas, y él se convierte en un ninja esquevandoles y creando la artimaña de su muerte. (¿¿Nadie le vigila siquiera el día anterior comprando todas esas cosas sospechosas???)
Bueno, digamos que ha tenido una suerte del copón ese día. Pero lo que le sigue es igual de poco realista.
Que una persona que no sabe ni encender prácticamente un ordenador se convierta en un hacker experto en curarse no una, sino dos identidades secretas, borrar sus huellas digitales y prácticamente crearse cualquier cosa en internet, me parece que lleva algo más de un año de práctica. ¿O realmente es así de fácil? Porque es lo que consigue Riky. Reinventarse y convertirse en un hacker experto que no es capaz de encontrar ni el malo del Libor que al principio se le presenta como el mejor (¡Hasta le saca todo el dinero de todas sus cuentas bancarias sin dificultad alguna!)
Simplemente me parece inverosímil. Y no veo que alguien en la vida real, habiendo escapado de una muerte segura, se vuelva a meter en la boca del lobo, sacrificando su vida tranquila y bastante segura, para vengarse, pero siendo educado y respetuoso con sus enemigos. Porque, aunque no se deja claro, yo entiendo que no deja morir al malo al final del libro.



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